Esposos y espositas, no le den chance al maligno, no permitan el más mínimo desliz en sus miradas, ni en sus palabras, ni en sus detalles... Un incendio empieza con una chispa diminuta, así que, ¡mucho cuidado!¿Puede alguien llevar fuego en su pecho sin quemarse la ropa? ¿Puede alguien caminar sobre ascuas sin abrasarse los pies? Igual le sucede al que se acerca a la mujer del prójimo; nadie que la toque quedará impune.
Proverbios 6: 27-29
CRISTO SIGUE PARTIENDO EL PAN
Recibido
Isaías invita a todos los sedientos a acercarse gratuitamente a Dios (cf. Is 55,1-3). En el Evangelio, Jesús multiplica los panes porque siente compasión de la multitud (cf. Mt 14,13-21). Antes de alimentar el cuerpo, revela el corazón de un Dios que nunca permanece indiferente ante el hambre de sus hijos.San Agustín contempla este milagro como anuncio de la Eucaristía: Cristo continúa alimentando a su pueblo con la Palabra y el Pan de Vida (Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 24). El Concilio Vaticano II enseña que en la Sagrada Escritura y en la Eucaristía la Iglesia encuentra su alimento permanente (Dei Verbum, 21).También hoy hay muchas hambres: de amor, de esperanza, de perdón y de sentido. Cristo sigue diciendo a sus discípulos: «Denles ustedes de comer». Quien se alimenta de Cristo está llamado a convertirse en pan para los demás.Palabra para recordar: «Todos comieron hasta quedar satisfechos.» (Mt 14,20).P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
Esté el Señor con ustedes, habite en sus corazones, actúe en sus pensamientos y florezca en sus buenas costumbres cuanto de verdadero escuchan ( Serm 306C).P. Juan A. Cardenas
PALABRAS DEL SANTO PAPA LEÓN XIV (Mt 14, 13-21)
Recibido
Justo cuando el sol se pone y el hambre crece, mientras los propios apóstoles piden despedir a la gente, Cristo nos sorprende con su misericordia. Él tiene compasión del pueblo hambriento e invita a sus discípulos a que se ocupen de él, porque el hambre no es una necesidad que no tenga que ver con el anuncio del Reino y el testimonio de la salvación. Al contrario, esta hambre está vinculada con nuestra relación con Dios. Sin embargo, cinco panes y dos peces no parecen suficientes para alimentar al pueblo, porque los cálculos de los discípulos, aparentemente razonables revelan, en cambio, su poca fe. Ya que, en realidad, con Jesús contamos con todo lo necesario para dar fuerza y sentido a nuestra vida. En efecto, a la urgencia del hambre, Él responde con el signo del compartir: levanta los ojos, pronuncia la bendición, parte el pan y da de comer a todos los presentes. (…) el ejemplo del Señor sigue siendo para nosotros un criterio urgente de acción y servicio: compartir el pan, para multiplicar la esperanza, proclama la venida del Reino de Dios. (Papa León XIV - Homilía en la Santa Misa de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, 22 de junio de 2025)